1. EL ABOGADO SERVIDOR DE LA JUSTICIA A TRAVÉS DEL DERECHO.
Utilizar el derecho al servicio de la justicia y luchar por ella
utilizando como medio el derecho. La justicia es, sin duda, el valor
dominante entre aquellos que el derecho aspira a realizar, el abogado
tiene obligación de oponerse a la ley injusta y el deber de luchar
porque se modifique. Además, debe luchar por el bien común.
2. PROBIDAD.
El abogado debe ser un hombre bueno, íntegro, honrado y recto en su
conciencia, es decir, tener probidad. Sin ella, el abogado no tendría
autoridad moral para defender y luchar por la justicia ni merecería la
confianza de quienes le encargan su defensa o están sujetos a la
resolución que dicte como juez.
3. NO EMPLEAR NUESTROS CONOCIMIENTOS SINO AL SERVICIO DE LAS CAUSAS JUSTAS.
El abogado tiene libertad para aceptar o rechazar los asuntos en que se
solicite su patrocinio; pero tiene el deber de no aceptar aquellos en
los que deba sostener tesis contrarias a sus convicciones, o cuando no
esté de acuerdo con el cliente en la forma de plantearlo o llevarlo a
cabo.
4. LEALTAD.
El abogado tiene el deber de ser leal con su cliente; leal con los
jueces y funcionarios ante los cuáles aboga; leal con sus colegas y con
su contrincante.
5. DESINTERÉS.
Es lícito que el abogado gane su sustento con el ejercicio de su
actividad profesional; pero ella no debe tener como fin esencial el
lucro o el interés económico.
6. LA VERACIDAD. El abogado debe buscar la verdad y proceder con veracidad.
7. HACER EXPEDITA LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA.
El abogado tiene como obligación, derivada del deber de luchar por la
justicia, abstenerse de emplear formalidades o recursos puramente
dilatorios que entorpezcan o prolonguen el procedimiento.
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